sábado, 31 de enero de 2009

Los recursos para enseñar y aprender que aportan las NTIC.

En mi área de competencia, la gestión de las organizaciones, existe un concepto pilar de varias asignaturas y es el de “organización”. Para utilizarla con mis alumnos de polimodal, acostumbro a reducirla a tres elementos, a modo de “abc”: objetivos, recursos y división del trabajo. Donde los objetivos son estados posibles que la organización pretende alcanzar dentro de un determinado lapso de tiempo. Los recursos, también llamados medios, son bienes materiales e intangibles que se utilizan en el desarrollo de las actividades de la organización, las que responden a ciertas estrategias para lograr los objetivos. La división del trabajo hace referencia a la estructura organizacional (jerarquías y funciones) repartiendo entre los participantes las diferentes actividades.
Si bien la caracterización está bastante reducida y se pueden agregar más elementos, como planificación y control, entorno y otros, pretendo que la sencillez contribuya a su memorización (lo que refuerzo con ejemplos comunes). Es un concepto que se puede transponer fácilmente y útil, porque remite al orden, conveniente para iniciar cualquier empresa. Por ejemplo, la de enseñar.
Los docentes confeccionamos planificaciones anualmente, y con mayor frecuencia, proyectos didácticos. En el ítem “Recursos” listamos los materiales de los que nos valdremos, en forma alternativa, para implementar diferentes estrategias didácticas con el objetivo general de que los alumnos aprendan. Suelo incluir en este ítem al “Material clásico de aula”, incluyendo sin nombrarlos a los modestos tiza y pizarrón.
Éste séptimo módulo trata sobre el análisis de recursos construidos principalmente con elementos aportados por las TIC. Hemos encarado la tarea desde el principio, es decir, partiendo de la reflexión sobre los materiales en general para llegar a los digitales.
Algunos aspectos son comunes a material “analógico” y digital, y otros son propios de éstos últimos. A grandes rasgos, el artículo de James Gee sobre videojuegos
[1], trata los dos aspectos que considero claves al analizar los materiales digitales:
Alfabetización: sin entrar en semiótica (mi nivel es casi-básico), esta competencia está frecuentemente mencionada en la bibliografía del módulo. Se vincula a la habilidad no ya de leer y escribir, o inclusive a la de conocer y producir diferentes estilos y géneros literarios, sino de la necesaria para entender la información que se presenta en diferentes soportes y combina formas de transmisión. Es distinta y compleja. Por ejemplo se habla de alfabetizar en:
o Imágenes: de carácter polisémico y gran movilizadora de sentimientos
[2], se intenta enseñar a leer imágenes, eso no significa que todos podamos conocer como los críticos de arte. La fotografía produjo con las imágenes un efecto de popularización similar al generado por la imprenta con el libro. La cámara de fotos hizo innecesario saber dibujar o pintar para mostrar. Un paso más y tuvimos el cine (mudo al principio). Hoy llegamos a asociar la palabra imagen a la foto satelital, el photoshop y a los floggers.
o Presentaciones multimodales: entran aquí los antiguos TV y video, como los modernos CD y DVD combinando sonidos e imágenes en movimiento (además de textos en los subtitulados). Como señala Cebrián la TV mide su eficiencia por el rating, la escuela se guía por otros parámetros y debe evaluar el uso de cada presentación
[3], por lo tanto el docente diseñará previamente una pauta de trabajo. El video tiene que ser distinto, no se trata de pasar otro recurso a video. Existen varias recomendaciones al analizar este tipo de productos, por ejemplo observar que no sature la capacidad de atención ni que contengan elementos que distraigan (usar todos los sentidos, pero no a la vez), conviene que las imágenes sean acompañadas de texto hablado.
o Hipertexto: son vínculos establecidos entre distintas partes de un mismo documento o enlaces con otros documentos o con sitios web. Son textos “sin un punto de entrada ni uno de salida”, pero no deben convertirse en textos sin pies ni cabeza cuando el lector se lanza al ciberespacio. Es recomendable que la apertura del texto esté orientada para que no pierda el sentido, como en el recurso WebQuest. En el artículo de Theo Van Leuween
[4] se analiza un hipertexto vinculado por personajes (guías de turismo) que ordenan los contenidos de una enciclopedia que forma la base de datos sobre la que se navega.
o Utilización de las TIC: Gee propone alfabetizarse en este aspecto usando los videojuegos (cualquier edad). Aconseja que sean buenos (muy interactivos), que el jugador tenga un grupo de afinidad o alguien que lo estimule a la reflexión (al modo de Piaget que le pregunte por qué o cómo piensa hacer las jugadas) y que al jugador le guste
[5].
Interactividad: es el nivel de intercambio posible entre el usuario (alumno en este caso) y programa, de la capacidad de actuar y recibir una respuesta más restringida o más ajustada. Es más interactivo cuanto más tenga en cuenta el programa las respuestas acumuladas del usuario. Es el gancho que atrapa en los videojuegos. En el artículo de Alfonso Gutiérrez Marín
[6] se analiza separadamente la dimensión de la interactividad de las presentaciones multimedia.
La selección de materiales digitales tendrá en cuenta las características del alumno, tal como señala Gutiérrez Marín en el artículo anteriormente referido, la función del profesor ya no es tanto suministrar información cuanto adaptarla a la estructura cognitiva de sus alumnos, experiencia y conocimientos previos, además de integrar la aplicación al contexto didáctico correspondiente.
Para un Plan Nacional de Enseñanza Digital, se podría incluir un mensaje como éste: “Editoriales, gente especializada ..., a ver si en vez de tanto libro, le pierden el miedo a las computadoras y se toman un tiempo para producir material digital, que es tan útil y tan necesario como un libro”.

[1] Gee, James P. (2005) Lo que nos enseñan los videojuegos sobre aprendizaje y alfabetismo. Cap. 2. Ed. Aljibe (Málaga)
[2] Abramowski, Ana, El lenguaje de las imágenes y la escuela. ¿Es posible enseñar y aprender a mirar? Disponible en: http://www.me.gov.ar/monitor/nro13/dossier2.htm
[3] Cebrián de la Serna, Manuel, Los videos didácticos: claves para su producción y evaluación. Disponible en: http://tecnologiaedu.us.es/bibliovir/pdf/135.pdf
[4] Van Leeuwen, Theo (1998) Heteroglosia programada: análisis crítico de un interfaz de ordenador. En: Martín Rojo, Luisa y Whittaker, Rachel (eds.) Poder-decir o el poder de los discursos. Editorial Arrecife: Madrid.
[5] Para adultos el de la aduana de AFIP está bueno, disponible en http://www.afip.gov.ar/et/juegos/aa/default.html y para los niños uno de cuentos españoles en http://w3.cnice.mec.es/recursos2/cuentos/index.htm
[6] Gutiérrez Marín, Alfonso. Evaluación de la comunicación en las aplicaciones multimedia educativas. Disponible en http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/segundo/modulos/evaluacion-de-las-tecnologias/evaluacion-comunicacion-apli-multimedia.pdf

jueves, 29 de enero de 2009

Nuestro Ministro de Educación: ¿el Sarmiento de las TIC?

El Seminario Internacional organizado por el IIPE-UNESCO y llevado a cabo en nuestro país, bajo la temática “Cómo las TIC transforman las escuelas”, ha sido una excelente oportunidad de reunir un coro con varias primeras voces, quienes sin altisonancias, han iniciado un debate en torno al papel de un actor que no debe abandonar la obra: el gobierno. Y más sugerente aún es el título del trabajo bajo el cual se editaron las ponencias del Seminario: “Las TIC: del aula a la agenda política”[1]. Reconoce este organismo, así, el trabajo valioso que realizan los docentes, superando los baches que se forman a raíz de la indiferencia (o menosprecio) oficial a los cambios tecnológicos globales. Docentes que advierten tales cambios en la creciente omnipresencia de las nuevas tecnologías, y concientes de su responsabilidad, decididamente se juegan por el cambio, modificando sus competencias y fortaleciendo las de sus alumnos. Ellos son quienes finalmente obligarán a incluir las TIC en la agenda política.
Muy importante que de este concierto participara el actual Ministro de Educación de la Nación, Lic. Juan Carlos Tedesco, deseando que durante su gestión se impulse la experimentación de acciones concretas en el ámbito provincial, ya que el ministerio nacional es un “ministerio sin escuelas” luego de la gran reforma educativa de transferencia de establecimientos en el año 1994 y utilice el tiempo para asistir y complementar la labor de los gobiernos provinciales, que corren permanentemente por detrás de los asuntos de corto plazo (y a veces los resuelven).
Señala Tedesco que “en términos de políticas educativas, probablemente lo más difícil es la cuestión docente”. La clave son los docentes: la mayor o menor utilidad de implementación de TIC depende de los docentes. Cualquier proyecto, por menor que parezca, es un aporte. Es recomendable la gradualidad que invita a sumar aportes y anima a participar.
Quizás la barrera económica que se debe superar para lograr una implementación masiva de TIC sea finalmente una contención sabia antes que barrera., porque también impide que se produzca un desborde y genere nuevos problemas más difíciles de resolver. Por otra parte, si las nuevas herramientas fueran tan poderosas, de resultados tan espectaculares, tan sencillas de aplicar ¿por qué tan pocos docentes las aplican?. No sólo en su rol docente, sino para provecho personal. ¿Por qué no hemos visto aún cambios emblemáticos en educación por la utilización de las TIC, con tanto fundamentalista suelto repleto de ideas?. Imaginemos que una institución pusiera en funcionamiento la “Mediateca” que propone Pere Marquès Graells
[2], el núcleo de la escuela del futuro (tele-escuela parafraseando a Javier Echeverría). Todos los recursos materiales y un bibliotecario que es tan perfecto como una computadora, tan real como un mago. Una computadora por niño, pantalla digital para el profesor, la educación es algo inevitable. Las computadoras son percibidas, grafica Chris Dede, “como una tecnología comparable al fuego: con sólo sentarse cerca de ellas los alumnos saldrán beneficiados, como si el conocimiento y las destrezas fueran irradiados desde los monitores a sus mentes”[3]. Esta magia también nos está prometida al afirmar que “cuando los profesores conozcan eficaces modelos didácticos de utilización de las TIC que puedan reproducir sin dificultad en su contexto (tengan recursos, formación) y les ayuden realmente en su labor docente (mejores aprendizajes en los estudiantes, reducción del tiempo y del esfuerzo necesario, satisfacción personal)..., seguro que todos van a querer utilizarlas. ¿Por qué no?”. Suprimiendo las palabras “de utilización de las TIC” considero que es una buena definición de la labor docente.
En el prólogo del trabajo, la Lic. Margarita Poggi dice que “sin duda, las TIC no son una panacea” pero pueden abrir “perspectivas interesantes para un cambio de paradigma en educación”. Y Tedesco afirma que “es necesario reconocer que no todo se puede enseñar con TIC”. Ambas citas indican lo que muchos gurúes no están dispuestos a reconocer: que las TIC son una herramienta, que no generan conocimiento sino que lo pueden llegar a facilitar, y que se debe aprender a manejarlas, generan una habilidad. ¿Para qué quiere alguien una habilidad que no necesitará usar?, ¿para qué quiere el docente aprender TIC y enseñar con TIC si igualmente puede enseñar sin TIC sin perder su estabilidad?, ¿quedará el docente excluido por no conocer su manejo?.
El docente encuentra otro motivo de resistencia cuando su superior opone el ámbito escolar al de las TIC, limitándole los recursos. En este sentido, la observación del Dr. Nicholas Burbules sobre los celulares fue acertadamente oportuna y contundente. Señala que, primero, los gobiernos intentan reducir la brecha digital, implementando políticas que permitan el acceso a las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes, luego, se descubre que las utilizan “para hacer toda clase de cosas que no queríamos que hicieran”, entonces las prohíben. Cita el caso de la prohibición de celulares (como en la Provincia de Buenos Aires
[4]), advirtiendo que el fracaso más grave es el desperdicio de un recurso de aprendizaje potente y creativo. Porque los celulares ya no son teléfonos. El otro comentario que brilla por su claridad meridiana es sobre el uso de Internet: “Nadie quiere que su hijo se ahogue, pero no se aprende a nadar quedándose afuera del agua”. Los peligros que existen en la red son reales, la escuela debería aprovecharlos para formar experiencia en los jóvenes enseñándoles a reconocerlos y evitarlos, porque así aprenderán algo que les servirá para toda la vida.
Un documento muy enriquecedor, con aportes valiosos, que cubre todos los aspectos que deben tenerse presente cuando se aborda la temática objeto del Seminario. Me resultó difícil, por primera vez en los posteos, no pasarme de las mil palabras y tener que suprimir tanto material en los comentarios.
El vértigo de la política argentina se asemeja al del avance de las TIC, espero que el título del presente posteo siga siendo válido más allá de octubre de 2009, y podamos recordar, en un futuro no muy lejano, al Lic. Tedesco como un Sarmiento siglo XXI.


[1] "Las TIC: del aula a la agenda política" Co-publicación con UNICEF. 2008 Disponible en: http://www.iipebairesvirtual.org.ar/file.php?file=/1/Publicaciones_TIC/Las_TIC_del_aula_a_la_agenda_politica_2008.pdf
[2] Marquès Graells, Pere (2006) Cambios en los centros educativos: construyendo la escuela del futuro, disponible en http://dewey.uab.es/pmarques/perfiles.htm#cambios#cambios.
[3] Dede, Chris (comp.) (2000) Aprendiendo con tecnología. Editorial Paidós (Bs.As.) pág. 2
[4] Resolución 1728/24-05-2006 disponible en http://www.formadores.org/default_archivos/resolucion1728-2006.htm

jueves, 13 de noviembre de 2008

Ciberactivismo y emancipación: construcción de ciudadanos para el SXXI

El big-bang del estado tecnológico y comunicacional actual se origina en la fusión de la PC e Internet[1], y se expande aceleradamente siguiendo la lógica hacker: el incentivo del trabajo es el reconocimiento.
La red ofrece un nuevo espacio de encuentro donde comunicarse con otros, donde informarse. La estructura de red distribuida (la enredadera por oposición al árbol[2]) implica poder acceder a la información existente y crear nueva información, según libres preferencias.
El conocimiento se construye a partir de información, y el conocimiento es el punto de partida hacia la emancipación. En orden a la ética del hacker, el conocimiento está distribuido y a disposición de todos, no solamente para su uso, sino también para mejorarlo, para construir nuevo conocimiento.
El acceso a la red requiere, por lo tanto, de recursos económicos (tecnologías) y culturales (competencias). Si “la propiedad real de los medios de producción trae aparejado el derecho de explotar, y la propiedad intelectual acarrea el derecho de excluir[3]” podremos los docentes “hackear” las competencias tecnológicas en favor de nuestros alumnos. Su “naturaleza digital” los predispone a integrarse con naturalidad a la ciudadanía digital, al ciberactivismo. Un papel importante en el proceso de inmersión en la red lo desempeñan los blogs, utilizados como incentivo a expresarse y enlazarse con ideas afines.
Construyendo al ciudadano digital, deberán tenerse presentes las singularidades de la red:
Ô La Pluriarquía: en una red de iguales la acción colectiva puede ser iniciada por cualquiera, y cualquiera puede sumarse. El espacio desde el cual se aporta a la construcción de la opinión pública es el blog, el autor es un bricoleur[4] cuyo incentivo es el número de lectores, enlaces y citas publicadas por otros bloggers. No existen representantes democráticos sino netócratas[5], quienes proponen acciones y dan fluidez a los intercambios en la red (por ejemplo, facilitando herramientas para una campaña como logos, SMS tipo, carteles, banners[6]).
Ô El Ciberactivismo[7]: es la estrategia de propagar un mensaje por los medios de comunicación y publicación electrónica personal con el propósito de cambiar la agenda pública. Las claves son el discurso utilizado (corto, claro y con una propuesta) y los destinatarios (blog, foro, cadena de contactos, otro medios como radios locales). Puede proponerse una campaña con objetivos y medios ya definidos para lograr adhesiones, o iniciar un swarming (orden espontáneo), caldear un gran debate que culminará en la acción que propongan los participantes. Una de ellas puede ser la ciberturba, que es la movilización callejera de un proceso de discusión originado en el ciberespacio. También puede ocurrir nada, y desvanecerse el debate.
Ô La identidad: la blogosfera representa el ciberespacio pluriárquico, donde los autores de cada blog (personas o corporaciones) escriben entrelazando información general y vida personal. Es un protagonista de la información, un selector de fuentes con mirada propia que agrega identidad a su entorno reticular. Pensando diferente el autor de “El Poder de las Redes” expresa que “Vivir y comunicar en red supone previamente aceptar y vivir en diversidad. De alguna manera, llegar a la red es ser exploradores de un nuevo mundo, un nuevo mundo al que no cabe aproximarse desde la lógica de conquista, la explotación o la ocupación[8]”.
Barak Obama, recientemente electo presidente de los EEUU de Norteamérica, utilizó inteligentemente la web, consiguió movilizar hasta las urnas el entusiasmo generado en el ciberespacio. Una de las claves fue el discurso articulado en toda la campaña: visiones generales sobre la esperanza y el cambio, reemplazando el tradicional detalle de políticas públicas[9]. El discurso lírico que tan claramente plantea de Ugarte en su obra. Obama ha resultado el primer gran cambio en la agenda política de los estadounidenses, ¡que los ciberactivistas te acompañen, Barak!.


[1] de Ugarte, D. El poder de las redes disponible en http://www.deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas ISBN 978-84-611-8873-4, pág. 36
[2] de Ugarte, D. op. citada, Prólogo pág. 16
[3] Lash, S. (2005) Crítica de la información. Amorrortu (BA) Cap. 2
[4] de Ugarte, D. op. citada, De la pluriarquía a la blogosfera págs. 44-45
[5] de Ugarte, D. op. citada, De la pluriarquía a la blogosfera págs. 43
[6] de Ugarte, D. op. citada, De la pluriarquía a la blogosfera págs. 90
[7] de Ugarte, D. op. citada, De la pluriarquía a la blogosfera págs. 73-92
[8] de Ugarte, D. op. citada, Pensando Diferente pág. 122
[9] Libedinsky, J. El custodio de la marca Obama Diario La Nación, Sección Enfoques, 09-11-08 disponible en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1067961

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Las edu-hojas de la edu-enredadera

Formando parte de los recursos educativos que no fueron pensados como tales, encontramos a las poderosas bitácoras o blogs. Las tecnologías de la información y de la comunicación posibilitaron la creación de estos diarios abiertos, donde los cibernautas pueden expresarse, hacerse conocer y recibir noticias de otras personas, es decir, comunicarse.
Internet, a través del chat, y los SMS de los celulares, fueron acusados de ser causantes del empobrecimiento de la escritura. No puede negarse la “malformación” de la escritura que se emplea en ambos medios, pero Internet no es únicamente el chat adolescente. Además de contar con otras aplicaciones, la expresión escrita a través de una plataforma virtual de aprendizaje, una lista de distribución o su bitácora, condiciona el cuidado con el que se redacta el texto, en función de la heterogeneidad de los potenciales receptores. El contexto, el propósito para el cual se escribe, puede motivar al usuario a sacar lo mejor de ellos[1].
El blog es útil para promover las habilidades de lectura y escritura, y de comunicación. La característica diferencial como herramienta informática es su interactividad.
Aplicado a la educación, la escritura de la bitácora permite a los alumnos reflexionar sobre su aprendizaje, al volver sobre sus propios textos, que funcionan como registro de la evolución de sus conocimientos.
Aplicado en forma personal, permite expresar las ideas propias y abre la posibilidad de vinculación en la blogósfera con otras personas de intereses compartidos, la socialización cibernética. Hasta podría pensarse en el blog personal como un elemento más (o una versión moderna) del tradicional Currículum Vitae, que por su dinamismo y riqueza de formatos que ofrece, resulte una pintura fresca y creativa del postulante.
Son muchos los autores que analizan el fenómeno del blog en educación, “edublog”. Se destaca entre ellos el artículo publicado en la Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, vol. 4, Nº1 (2005), titulado “El uso de weblogs en la docencia universitaria”, cuya autora es Adriana Gewerc Barujel[2]. La autora se refiere a la experiencia desarrollada en la universidad española de Santiago de Compostela, respecto de una asignatura sobre tecnologías en educación que compone el currículum del magisterio. En la particularidad de la experiencia se destaca la convergencia de los procesos de alfabetización y de competencia tecnológica, es decir, adquirir la habilidad de operar con la computadora e internet, junto a la de emplear esas tecnologías en el proceso de enseñanza (como futuro docente) y aprendizaje (como alumno del magisterio).
El blog individual producido por los alumnos se constituye en un Diario de Aprendizaje, un espacio donde registran sus experiencias y asumen un rol activo en la red, no sólo alimentándose de ella. Es también utilizado en la evaluación de los alumnos.
La autora señala que se utilizan otras vías de intercomunicación entre docentes y alumnos, como el chat, el foro y el correo electrónico. La utilización conjunta pretende crear y mantener una comunidad de aprendizaje. Es oportuno reflejar aquí el testimonio de un alumno que dice que “hecho en falta que la gente valore lo que escribo o que me critique, nadie hace comentarios, tan sólo Saúl me ha hecho un apunte y mi hermano otro y este no cuenta”. La comunidad, la colaboración, sólo se consigue entre varios, no necesariamente muchos; compartir no es desahogarse, expresar las ideas, protestar, mostrar sus preferencias. Si es el inicio para lograr el espacio común.
La creación de una comunidad, vinculada al concepto de aprendizaje colaborativo, se trata de un tarea que, en el ámbito educativo, la debe promover el docente, creando las condiciones adecuadas para que exista comunidad. Se logra cuando los participantes hablan entre sí, comparten recursos, se motivan y apoyan[3]. Es lo que un docente en aula tradicional calificaría como un curso participativo e integrado.El paso esencial es ofrecer el blog para un uso educativo, y explorar las posibilidades que se abren a partir de él. Podrá luego brotar del alumno una hoja más de la enredadera[4]. Para mantener verdes y vivas sus hojas, se deben valoras y confirmar entre sí mediante las visitas, los comentarios y enlaces.


[1] García Aretio, L. Bitácoras (weblogs) y educación. Editorial del BENED Septiembre 2005
[2] Gewerc Barujel, A. (2005) El uso de weblogs en la docencia universitaria - En Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, 4 (1), 9-23 disponible en http://www.unex.es/didactica/RELATEC/sumario_4_1.htm
[3] Valverde Berrocoso, J. y Garrido Arroyo, Ma. C.(2005). La función tutorial en entornos virtuales de aprendizaje: comunicación y comunidad en Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, 4 (1) 53-167.
[4] De Ugarte, David. El poder de las redes. ISBN de la edición electrónica 978-84-611-8873-4

Clásicas y modernas: las tecnologías en el aula

Quienes a diario intentan que sus alumnos aprendan, adoptan un modelo, que no siendo ni único ni definitivo, contiene la aspiración de que con él los alumnos aprendan. Incluyen ciertos recursos, implementan determinadas prácticas, las tecnologías están desde siempre presentes en el proceso de enseñanza – aprendizaje porque es imposible desarrollarlo prescindiendo de todas ellas. La tecnología asiste al docente a enseñar y al alumno a aprender, ayudando a desplegar la comprensión, posibilitando la transferencia y permitiendo reconocer el uso de conceptos, ideas, principios y sus relaciones. Iluminar el conocimiento, tratando los temas del currículum[1].
El pizarrón, los libros, los equipos de música, el laboratorio, la calculadora, las láminas y mapas, la “película”, el diario. Los docentes utilizan estas tecnologías clásicas en un contexto didáctico, con propósitos curriculares, y enseñan a utilizarlas, a “sacarles el jugo”. Puede que el alumno ya esté familiarizado con ellas, que su entorno familiar habitúe a emplearlas.
El alumno aprenderá habilidades de la utilización escolar, además de aprender contenidos. Los docentes pretenden que esos aprendizajes le resulten útiles, que los pueda reutilizar fuera de la escuela, en otros contextos separados por espacio y tiempo. Siempre que en esos contextos resulte significativo utilizarlos.
Las pretensiones del docente no se realizarán si el alumno no cumple con su rol de aprendiz en el proceso de enseñanza – aprendizaje. Para lo cual deberá, ante todo, poner su esfuerzo. Deberá tener la voluntad de hacerlo.
Las modernas tecnologías de la información y la comunicación, se incorporan al proceso de enseñanza – aprendizaje con el mismo propósito que las clásicas: ayudar a que el alumno entienda. Aunque pueda torcerse la intención, como disciplinar a través del premio y del castigo, como un atajo al esfuerzo y tiempo necesarios, o por que ha resultado mal comprendida o incorrectamente aplicada.
Las tecnologías modernas existen en el contexto real, no son exclusivas ni contrapuestas al contexto escolar. El docente incorpora, de las existentes, aquellas que, a su entender, favorecen el proceso de la educación, enseñará apoyado en ellas los contenidos del currículo (quizás los mismos desde hace mucho tiempo, ya que suelen evolucionar más lentamente que las tecnologías), y junto con ellos, la habilidad tecnológica. En algunos casos se trata de integrar en la vida educativa los medios que el alumno maneja por su cuenta en un proceso que le otorgue nuevos sentidos y vitalidades[2].
Esta huella que queda en la mente de los estudiantes por operar con tecnologías, se denomina “Residuo Cognitivo”[3]. Este conocimiento representa un mayor dominio de habilidades y estrategias que servirán en situaciones posteriores (habilidades transferibles). El alumno aprende de las tecnologías, pero, desgraciadamente, cualquier colaboración exige esfuerzo, por este motivo el alumno deberá dirigir el proceso de aprendizaje metacognitivamente (mindfulness: atención voluntaria). Debe operar “con atención y a conciencia”. A su vez, el aprendiz se esfuerza cuando advierte que la tecnología es de vital importancia para la vida en su comunidad, es decir, la centralidad social y cultural de la tecnología en el contexto del alumno[4].
Las nuevas tecnologías posibilitan nuevos tratamientos, más atractivos, enriquecidos, como los hipertextos, que multiplican las puertas de acceso a nuevos enlaces, organizados como escrituras no secuenciales, a través de los cuales es fácil “perderse” en el laberinto de información. Sin embargo, el esfuerzo de aprender permanece.
Las tecnologías que se utilizan en el aula, clásicas o modernas, no están en el currículum, son propuestas por las experiencias, las modas, las creencias, las posibilidades. Es decisión del docente aceptar los retos de la sociedad, traspasando los usos personales, y utilizarlas para recorrer el camino de la educación junto a sus alumnos.


[1] Litwin, E. (2005) De caminos, puentes y atajos: el lugar de la tecnología en la enseñanza Conferencia inaugural del II Congreso Iberoamericano de Educared "Educación y Nuevas Tecnologías" (Punto 2)
[2] Litwin, E. Op. citada (Punto 8)
[3] Litwin, E. Op. citada (Punto 2)
[4] Salomon G., Perkins D.N. y Globerson, T. en el Revista CL&E Comunicación, lenguaje y educación Nº 13/1992, pág. 6-22.

Todo un planeta que ignoraba desconocer

¡Qué solidez la del ignorante!. Leer Planeta Web 2.0[1] ha sido como leer el libro del Apocalipsis: una revelación tras otra, todo lo oculto era nombrado y descripto. Leía sin entender (sigo así), quizás tenga el corazón endurecido (o la conexión lenta), y son noticias que me provocan espanto y alegría a la vez, conocer la existencia de un planeta distinto dentro de este mundo tan pisado. No necesitaré que de mi cuerpo se desprenda el alma, podré transformarme en un avatar (o un telemuñeco o un nick o un blog o un flickr) para vivir otra vida en el ciberespacio, donde no hay arriba ni abajo, donde se alcanza, sino la eternidad, la infinitud a través de la multiplicación de los enlaces.
El espanto me lo provoca la Ley de Moore Semántica[2], por la velocidad de generación de nuevos términos, todos asociados a nuevas aplicaciones. No se trata de lo mismo nombrado de otra manera (asalto=pijama party), sino de diferentes cosas, muchas veces son evolución de las anteriores, pero se independizan con sus nombres. Las ideas fluyen en pensamientos efímeros, como “slogans”, el espacio terminológico se reconfigura en poco tiempo, lo novedoso se torna obsoleto rápidamente. Este vértigo se acelerará en la próxima Web 3.0, aunque si fuera así, la siguiente a la Web 2.0 no merecería recibir un nombre tan “lineal” como ese. Aunque señalan los autores que no significa un total desplazamiento sino que las aplicaciones conviven.
Soy una inmigrante digital, estoy en pleno trámite de naturalización por opción, si siguen cambiándome la geografía, me deportan.
El fenómeno característico de la Web 2.0 son las aplicaciones que posibilitan la generación y distribución del conocimiento (intercreatividad y colectivización). El rumbo de la Web 2.0 es el que la comunidad hacker soñó en el pasado, y contiene la base de su sistema: la inteligencia colectiva concebida como un modelo abierto centrado en el libre intercambio de conocimientos[3].
Para llegar al objetivo, una breve referencia a los dos conceptos mencionados de intercreatividad y colectivización[4], por hacer posibles los siguientes. El primero, desarrollado por Tim Berners-Lee (1996) como la cooperación productiva, crear con otras personas para alcanzar un grado de conocimiento que beneficie y enriquezca a todos los que participan de esta interacción. Emparentado el concepto del subóptimo paretiano de que siempre es posible mejorar los formatos y productos en el proceso abierto de compartir conocimientos.
El segundo de los conceptos, desarrollado por Pierre Levy (1997), se refiere a la existencia de un saber colectivo, que está distribuido donde exista un grupo de personas que sea capaz de colaborar con su conocimiento para lograr metas en forma colectiva. Los dispositivos tecnológicos permiten mediar entre estas inteligencias individuales, y aprovechan la sinergia[5] del colectivo.
Tres ejemplos que materializan esta filosofía de la apertura son la Creative Commons (ONG que promueve el intercambio libre de software y obras de artistas), Folksonomía (etiquetado social que organiza la información en categorías libres, uno de ellos del.icio.us) y el Colaboratorio (un ámbito virtual donde, a modo de laboratorio, se realizan aportes en relación a un determinado proyecto de investigación, como Wikipedia).
Los hackers, tal cual hippies cibernéticos, profetizan un planeta mejor que funciona bajo la lógica de la abundancia al compartir conocimiento para lograr más y mejor conocimiento; como el hippie clásico daba su amor para multiplicarlo en el mundo.
Pero no se puede vivir del amor, las cuentas no se pueden pagar con amor[6], entonces ¿de qué vive la red?. Los autores definen la estructura triangular de la Web 2.0: tecnología, comunidad y negocio. ¿Y dónde está el negocio si el mismísimo Peter Drucker, gurú de los negocios, señaló que, antes que Internet, el negocio del siglo era la acuicultura?. Es el factor más enigmático del futuro mediato, aunque se pueden señalar tres: hardware (la Mobile Web 2.0 ya lo anticipa[7]), servicios especializados corporativos y publicidad. El precio será, entonces, convivir con la octava plaga: los pop-up (y sus evoluciones).


[1] Cobo Romaní, C y Pardo Kuklinski, H. (2007) Planeta Web 2.0 Inteligencia colectiva o medios fast food. Grup de Recerca d’Interaccions Digitals, Univ. de Vic. FLACSO México. Barcelona/México DF Capítulos 1 y 2
[2] Cobo Romaní, C. y Pardo Kuklinski, H. (2007) op citada, Cap. 1
[3] Cobo Romaní, C. y Pardo Kuklinski, H. (2007) op citada, Cap. 2
[4] Cobo Romaní, C. y Pardo Kuklinski, H. (2007) op citada, Cap. 2
[5] Sinergia se refiere a que el resultado final obtenido por la interacción de ciertos elementos es superior al que se obtendría sumando los resultados alcanzados por cada elemento en forma individual. En sinergia: 2 + 2 = 5
[6] Calamaro, Andrés (2000) No se puede vivir del amor Álbum El Salmón. Dro East West/Gasa – Warner Argentina, Dedo 3 Pista 2
[7] Cobo Romaní, C. y Pardo Kuklinski, H. (2007) op citada, Cap. 6

jueves, 11 de septiembre de 2008

Visión estratégica

Me referiré a la obra fundamental de Manuel Castells, “La era de la información”. Su perfil de sociólogo lo aventaja en la investigación que publica, atrae la constante perspectiva histórica que señala en el análisis de las revoluciones, en cuanto a sus condiciones e implicancias económicas, sociales y culturales. Es precioso el trabajo en cuanto aporta conocimiento sobre la gestación de los procesos revolucionarios, porque de este modo se puede preparar el terreno para aprovechar todo su impulso.
En este informe seleccioné dos ideas:
La primera es la vinculación entre dos citas, ambas del Tomo I, Cap. I “La revolución de la tecnología de la información”, que dicen “la innovación tecnológica no es una instancia aislada. Refleja un estado dado del conocimiento, un ambiente institucional e industrial particular, una cierta disponibilidad de habilidades para definir el problema técnico y para resolverlo, una mentalidad económica para hacer que la aplicación sea eficiente en términos de costos, y una red de productores y usuarios que puedan comunicar sus experiencias acumuladas, aprendiendo por el uso ...”. No es casualidad, no es “pegarla”, se debe trabajar a conciencia para lograr la revolución. En ese orden, Castells propone la hipótesis de que la profundidad del impacto social de las TIC está dada por la importancia que tenga la información, para la sociedad. Por eso señala en la pág. que “la sociedad industrial, al educar a sus ciudadanos y al ordenar gradualmente la economía en torno al conocimiento y la información, preparó el terreno para el potenciamiento de la mente humana cuando las nuevas tecnologías de la información estuvieran disponibles”.
Entonces, la sociedad industrial de la que habla Castells está formada por los industriales, el gobierno y sus instituciones, el sistema educativo y la mano de obra articulados en ese sistema, los sectores económicos productivos y los consumidores. La idea de grupo, de trabajo en cadena, porque a todos beneficia.
Entonces, esa sociedad reconoció que el nuevo paradigma de la riqueza estaba en poseer conocimiento, especialmente el científico. Para lo cual se requiere básicamente de información a partir de la cual se “crea”, se “inventa”, se “innova”. La sociedad es libre, goza de bienestar y aspira al progreso. Ésta es una condición para el éxito de la revolución actual, porque el autor señala que la velocidad con que se expanden los cambios, no son uniformes, algunos países la reciben a la velocidad del relámpago y otros permanecen desenchufados. Resulta ejemplificador el paralelo entre USA y la URSS respecto de la carrera espacial disputada hasta los 70, año del nacimiento de la revolución, cuando USA consigue acelerar sin dejar rastro que puedan seguir los rusos. La revolución era lógica consecuencia, una “fatalidad” del entorno, se veía venir un final cantado, por lo menos para los miembros de la sociedad industrial que escribían la historia.

La otra cita, se trata de la comparación entre las TIC y la energía, como motores revolucionarios. Pensar que la problemática energética es hoy de alcance mundial (todos las sociedades serias la incluyen en su agenda), y que la revolución de las TIC es absolutamente dependiente de la energía más accesible que ha dado la segunda revolución industrial (la electricidad), me lleva a reflexionar si los argentinos, miembros de la sociedad informacional, estamos preparando el terreno convenientemente para aprovechar el impulso de la nueva revolución, y no quedar a la saga, nuevamente, admirando la capacidad de acierto de otros países: su visión estratégica.